El diario secreto



Una tarde en que la melancolía se adueñó de mí, acudí al lugar en el que años atrás había conocido al hombre del que me acababa de separar. Allí me encontré con alguien que parecía interesante. Amable, inteligente, culto, generoso, simpático, tierno... una mezcla poco común. Y escasa.

Sin embargo, algo chirriaba entre tanta lindeza; las versiones de sí mismo y de su fantástica vida, hacían presagiar toda suerte de engaños: que si notario, que si un pisito en Madrid, otro en Santander, un velero en Alicante. Su secretaria, el deportivo, el parador reservado para el fin de semana... ¡menudo partido! Tanta maravilla no podía ser cierta... no. Algo, no cuadraba. Decidí averiguarlo.  (seguir leyendo)

  
* "Historia de un tropiezo"  
  1er escalón: El encuentro 
      o cómo no advertí la primera piedra.


Cuando recibí su correo pensé que podía ser el comienzo de una divertida amistad. Se trataba de recorrer en compañía aquella ciudad desconocida en la que, por razones de trabajo, tenía que pasar tres días. Varios mails fueron suficientes para acordar el momento del encuentro. Lo fijamos en torno a una comida de viernes a mediodía.  

Minutos antes de que el tren llegara a la estación de destino, cuando casi se divisaba el andén, me sorprendió una voz divertida al otro lado del teléfono. (seguir leyendo)

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*  Amor al cuadrado (Relato)


Desde aquel día en que la encontré al poco de su llegada a la ciudad y tuve la cortesía de ofrecerle mi hospitalidad, su sonrisa angelical se paseaba descarada por los rincones de mi vida. Insidiosamente aparecía, se acomodaba y eran inútiles las palabras sutiles. No había manera de librarse de su presencia. Sabía estar en el momento adecuado a la hora conveniente. Para ella. 

Una tarde de febrero se interpuso en mi camino. Quería hablarme. No sé si fue la rabia o el desprecio lo que me impulsó a preguntarle: “¿Hablar? ¿De qué?”. Supe que no iba a contestar en ese momento. Mi curiosidad tendría que esperar.  (seguir leyendo)


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* "Cambiando cromos"


Después de 2 meses en Meetic había encontrado alguien que no creía en princesas ni en brujas.  Alguien que estaba dispuesto a compartir unas lentejas o intercambiar cromos. Sonaba divertido. A Marcela le parecieron propuestas interesantes; Hacía tiempo que, como Borges, deseaba "volver a las comunes cosas". Además... ¡no tendría que jugar a parecer lo que no era! porque estaba claro, Marcela no era una princesa de cuento, pero tampoco una bruja malvada surcando los cielos en su escoba.


Tenía 49 años y una sonrisa amplia. Se sentía en la flor de la vida.  Hacía 3 años que estaba en España y conservaba el amor a sí misma como lo más preciado. Se valoraba. Había observado que las mujeres españolas no se querían demasiado. Pasaban de la vanidad al menosprecio con una gran facilidad. Esto las hacía vulnerables. Y desde luego, no era un buen punto de partida para el amor.  (seguir leyendo)


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* "Encantadores de serpientes"

Las comparaciones son odiosas. También las generalizaciones. Lo sé. 

 Durante estos meses en Meetic y demás redes sociales, he conocido gente peculiar. Personas especiales. Hablaré de ellos más adelante. Pero también los he conocido mediocres y homogéneos, como si estuvieran cortados por el mismo patrón.  Soy consciente del engaño aquel con el que las madres querían alejarnos de los peligros del mundo masculino diciéndonos aquello tan conocido de "todos los hombres son iguales".(seguir leyendo)

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* "Amor a primera cita"

"Vamos a ver, Woman, dirás lo que quieras, pero a mí no me ha ido tan mal. En mi agenda no existe ninguna de esas que tu llamas "cita sin cita" y que en mi tierra se llaman "plantones" 


Es cierto. Durante los 6 meses que Desiré lleva en Meetic nadie le ha dado plantón. Quizás por su nombre, porque tiene 42 años, por su exuberante escote y sus rubios cabellos largos, por su modo de caminar... Sea por la razón que sea, algo en ella hace que el amor y el deseo no se le resistan.  Tiene un sexapil especial y los vuelve locos en la primera cita. ¡A todos!

Verdad es que en esa primera cita Desiré se envuelve en unas gotas de su perfume favorito y mantiene la proximidad suficiente para que el aroma impregne sutilmente los sentidos de su acompañante. No falla. "¡Um, que bien hueles!" (seguir leyendo)

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* "¿Quién dijo corazón?"


El comentario de Genio despertó a Desiré. Se había quedado dormida junto al fuego. La lluvia golpeaba los cristales de su ventana y el libro, ahora en la alfombra, no había sido capaz de mantener despiertos sus pensamientos. 

"Debajo de ese escote tiene un corazón" había dicho alguien en el silencio de la noche.´

La voz del hombre,  que Desiré imaginó grave y serena, le produjo un estremecimiento, como si esa voz la hubiera recorrido de los pies a la cabeza, como si la hubiera mirado desde su interior. Se sintió desnuda. Agradeció el calor de las llamas. (seguir leyendo)



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* "Mujeres bajo el teclado"


Ninguno de nosotros quiere complicaciones. Ni hombres, ni mujeres. Ellos, hablo de los mayores de 50 (muchos de los cuales tienen 60 pero se quitan 10 para acceder a perfiles más jóvenes) acostumbrados como estaban a nuestra "histórica" pasividad, se encuentran ahora, ante mujeres que no se avergüenzan de sus deseos, ni dudan en manifestarlos. 

Y esto, les sigue sorprendiendo. En algunos casos, la "rapidez y naturalidad" con que se produce, los deja un tanto atónitos, e incluso les corta el "rollo", como le pasó a Pepe. "Me ha pasado algo alucinante"-me dijo- (seguir leyendo)




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* "Cuestión de altura"


Me llamo Lorena. Tengo 37 años, dos carreras universitarias, un bonito ático en el centro de Madrid, y un gato. Estoy acostumbrada a ser el centro de atención de todas las miradas. No paso desapercibida. Nunca he pasado desapercibida. Mido 1'35.

A los ojos de las personas no importan demasiado otros datos sobre mí. Da lo mismo si soy rubia o morena, gruesa o delgada, fea o agraciada. No les interesa si soy inteligente, tierna o generosa... solo importa lo que ven a primera vista, lo que llama poderosamente su atención, lo que atrapa  su mirada: mi estatura. (seguir leyendo)


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* "Poesía y sexo"


La sola idea de tener que iniciar un ligue aburría profundamente a Carlos; tener que hacerse el gracioso, el inteligente, el tierno... tener que escuchar los problemas de gente que no le interesa, que está en su vida de paso... Todo eso le resultaba ahora insoportable. A él, precisamente a él, que se caracterizaba por su facilidad para conseguir citas con mujeres espectaculares. Lo que le estaba pasando le resultaba inaudito. "¿Será la edad?".


A sus 45 años Carlos es gerente de una empresa de prestigio; padre de familia, trabajador incansable y amante esposo. Se considera a sí mismo un hombre frío, sin sentimientos, jugador de póker en la partida de la vida. (seguir leyendo)


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* "Con H de humo"


Helena. 55 años. Madre de 3 hijos que viven fuera de casa. Después de 30 años dedicada al trabajo y el cuidado de aquellos, se siente ahora libre e independiente. Es deportista, delgada y con aspecto juvenil. Desborda energía por todos sus poros. Atractiva.  Tiene una posición económica consolidada. Viaja con mucha frecuencia.

Desde hace 5 meses es también una MeeticWoman. Su última pareja fue un hombre 10 años menor que ella. No busca amistad. Apenas le queda tiempo para verse con los muchos amigos y amigas que tiene. Le gustaría encontrar un hombre con quien compartir aventuras, ternura  y sexo.  Nunca ha fumado. (seguir leyendo)

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* "Un relato de Flor" Historia enviada por una lectora para su publicación.

Ya DIJERON UNA VEZ…”¡¡QUE LA AVARICIA ROMPE EL SACO!!”

La desilusión que Flor había sufrido con su primer amor la había llevado a consolarse y llenar las largas noches de soledad conversando con esos "caballerosos" y misteriosos personajes del meetic.

Tras muchas noches y muchas conversaciones, un mensaje llamó su atención: “Busco a mi media naranja, ¿dónde estará? Quizás en el otro lado del mundo” .(seguir leyendo)

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