30.10.10

Cuestión de altura


Me llamo Lorena. Tengo 37 años, dos carreras universitarias, un bonito ático en el centro de Madrid, y un gato. Estoy acostumbrada a ser el centro de atención de todas las miradas. No paso desapercibida. Nunca he pasado desapercibida. Mido 1'35.

A los ojos de las personas no importan demasiado otros datos sobre mí. Da lo mismo si soy rubia o morena, gruesa o delgada, fea o agraciada. No les interesa si soy inteligente, tierna o generosa... solo importa lo que ven a primera vista, lo que llama poderosamente su atención, lo que atrapa  su mirada: mi estatura.


La mirada tiene un gran poder de convocatoria, y también de confusión. Confunden conmigo esta característica física y piensan que esos 135 centímetros constituyen todo mi ser. Para la mayoría de los que se cruzan conmigo, mi nombre es "enana". Estoy acostumbrada.  Digo "la mayoría". No todos.


"9" ¿un ejemplo de "Talla humana"?

Desde que aparecieron los primeros síntomas de crecimiento retardado, mis padres trataron de transmitirme un valor: "la altura de las personas no se mide en centímetros".  Tenían mucha razón. He conocido personas muy altas que no han "dado la talla" ante la amistad o el amor, ante las dificultades, los éxitos o los fracasos de la vida.

Con los años, cuando se  calmó el dolor por no ser como mis amigas, cuando se apaciguó la rabia que sentía hacia un mundo que yo consideraba que había sido injusto conmigo (tamaña estupidez) me di cuenta que dispongo de muchas cosas que me hacen grande.  Sí, mis padres tienen razón. La "talla" humana no se mide en centímetros.

No es fácil. Cierto. No es fácil vivir con la mirada sobre ti. Miradas tiernas algunas, llenas de desprecio otras; miradas de pena, de asombro, de curiosidad... He aprendido a hacerlo. No me persiguen las miradas.

He tenido varias parejas. De la ultima (en realidad, una aventura amorosa que ha durado 15 meses) me separaré dentro de unos minutos, cuando termine de escribir este texto. 

Lo conocí en Internet. Fue una atracción inmediata. No sólo me gustó su forma de escribir, que era impresionantemente hermosa, sino también las cosas que decía. Su sensibilidad no era menor que su inteligencia, o viceversa.  Cada correo, cada instante a su lado, eran para mí como gotas de felicidad. A los escritos le sucedieron las llamadas, y luego la cámara. Nos veíamos cada noche.

Cuando vio mi imagen por primera vez me dijo que era la mujer más hermosa que nunca había conocido. A mi me resultó atractivo, sin ser guapo; interesante, a pesar de su edad -me lleva 19 años- pero me hubiera dado igual, como dice el protagonista de "el lado oscuro del corazón", que tuviera "una nariz capaz de sacar el primer premio en un concurso de zanahorias"...  lo que a mi me fascinaba de el, es que me hizo creer que sabía volar.

Le comenté en varias ocasiones que era muy bajita, que cuando nos viéramos íbamos a parecer "el punto y la i". El mide 180. Se reía y le quitaba importancia."En la cama las diferencias se igualan" - decía- Sin embargo, yo intuía que no era suficiente decirle que era baja, debía expresarlo en centímetros. La gente necesita datos.

Se lo dije durante una videollamada. Trató de disimular, pero su rostro se puso blanco por un instante y su voz apareció quebrada tras unos segundos de silencio.

Imagino que cuando nos despedimos esa noche, en la soledad de su cama, trató de componer una imagen coherente con lo que llamaba "sus principios". Su conciencia moral no podía permitirse el lujo de "abandonar un amor" por una cuestión de centímetros. ¡Qué hubieran pensado de él sus amigos "solidarios", aquellos junto a los que quiso cambiar el mundo en los 70! Así que continuamos conociéndonos. Y un día, llenos de deseo y de miedo, decidimos vernos, en la realidad.

Tras los primeros nervios, el encuentro con Javier fue mucho mejor de lo que ambos esperábamos. Y desde luego, nuestros cuerpos olvidaron diferencias y desaparecieron entre las sábanas las distancias y los miedos.

Desde entonces nos hemos visto muchas veces, y siempre nos hemos amado intensamente. Pero de un tiempo a esta parte he ido observando  que nunca nos vemos en la calle, no vamos al cine, no salimos a cenar, no vamos de paseo... Lo evitamos. Y ahora sé que no se trata, como pensé al principio, de un deseo de permanecer, alejados del mundo, entrelazados. No. Hoy he comprendido que siente vergüenza de llevarme al lado.

He comprendido que en realidad no busca una mujer, busca un adorno que exhibir. Necesita una mujer que adorne su paso para poder decirle al mundo: "¡mirad qué mujer llevo al lado!"  Y yo, no soy esa.

No me siento triste, ni enfadada ante la decisión que estoy tomando. No le guardo rencor. Simplemente me ha decepcionado, no ha estado "a la altura de las circunstancias".

No sabe volar; si supiera, no necesitaría alguien para enaltecer su vanidad. Así que ahora, una vez terminada esta pequeña historia, tomo una decisión.

Mi moral, mis valores y mi dignidad me aconsejan abandonarlo. ¡Cuestión de altura!.




4 comentarios:

  1. Pues creo que el dejarle es una buena decisión, y no entraré a analizar mas, ya que el tema da para largo,la forma de ver la vida de nosotros los hombres en cuanto a la pareja está marcada por lo visual, hasta que nos enamoramos, entonces ya da igual, y de ahi en adelante........uff da para muchas historias mas, no todas felices por cierto, pero las historias te las dejo a ti, ¿ok?

    Besos

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  2. Me parece que el mismo problema tenemos muchas personas/hombres, que muchas mujeres nos rechazan por no ser altos, rubios y de ojos azules.
    A mi me enamora, la buena persona, la buena compañera y que esté "BUENA"

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  3. Me pregunto, Pablo, qué será en concreto ser buena persona, buena compañera y estar buena... Al fin y al cabo tu criterio no es más que tu criterio, que, seguramente, no coincida con el de cualquier otro ser que te pase cerca.

    Y si muchas mujeres te rechazan por no ser alto, rubio y de ojos azules, seguro que no ignoras que muchas no son todas. Y, por cierto, caso de que fuera posible, y piénsalo despacio, ¿crees que te resultaría realmente satisfactorio si les gustases a todas?

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  4. Verdaderamente sorprendente...conozco una historia similar pero con un desarrollo diferente...a la altura de lo esperado...

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