7.10.10

Un traje a la medida

¿Quién soy? ¿De donde vengo?  ¿Hacia dónde voy? Viejas preguntas que no por universales encuentran respuestas generales. Cada cual tiene que vérselas con ellas, descubrir los agujeros por los que transita, los vacíos que le hacen ser quien es.

Me miro al espejo y digo: "esa soy yo". Pero ¿quién es esa? porque lo cierto es que cada vez que miro me saluda una distinta. Y no vayan a pensar ustedes que se trata de una distorsión del espejo o de las gafas que me haya puesto esa mañana, no. Ni siquiera me atrevería a decir que sea algún tipo de locura. Tampoco.

Si no es locura, ¿qué es lo que hace que me sienta una mujer diferente según las ocasiones?, o dicho de otro modo, ¿que hace que convivan tantas mujeres diferentes en mi? La mujer intensa, y la frágil. La rebelde y la sumisa, la que desea saber y la que ignora, la dulce y la amarga, la que se apasiona y la que tiene desgana...

Algunos insistirán en pensar que se trata de un pequeño desdoblamiento de personalidad, que ellos son UNO y siempre uno, íntegros, totales, sin distorsiones de su ser, individuos plenos.

A otros, quizás les suceda como a mí; que se sientan muchos y diversos, fragmentados y reconstruidos a pedazos, como Frankenstein. 

Los demás, tendréis vuestras propias respuestas. A mi, continúan asaltándome preguntas: ¿Seremos acaso un invento, una construcción imaginaria ? ¿El sueño de alguien que duerme? O simplemente un espejismo, un reflejo en los ojos de los otros, un cuento...?

Esto no es un tratado de psicología humana. Lejos de mi interés.  Solo es una reflexión a la que me ha llevado observar tantas veces eso que en la realidad llamamos mentira y que acaso sea sólo una burda materialización del deseo de ser otro, de vivir otras vidas.

Aquí, en este mundo de ventanas y teclados donde nadie nos conoce, es fácil construir una personalidad a la altura de nuestras expectativas, o a las de aquellos, a los que no pudimos satisfacer. Es posible inventar un personaje que supere de una vez por todas nuestras frustraciones, nuestros fracasos y nuestros miedos.

Y así, como quien se confecciona un traje, vamos añadiendo bolsillos, cuellos, solapas, cremalleras, botonaduras y demás adornos a las vidas que relatamos, para mostrar un semblante más hermoso, a la medida de nuestros sueños y nuestras necesidades, el semblante de un personaje con el que finalmente fantasear que  "damos la talla". 

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