24.10.10

La deslealtad de los cincuenta


Woman se quedó pensando en los comentarios que sobre su blog le hicieron. "Su lectura dejaba un sabor agridulce". Dulce por el modo en que estaba escrito. Agrio, por la imagen que se transmitía sobre el género masculino. "No nos salvamos ni en una línea", le habían dicho.

Es verdad que los "hombres concretos" de los que hasta ahora había hablado, no dejaban precisamente en buen lugar a "los hombres" en general.  Pero, jamás hubiera pensado que los lectores y lectoras pensaran que era de "todos los hombres" de quienes hablaba. Nada más lejos de sus intenciones.  Woman amaba, admiraba, trabajaba, reía, charlaba, compartía, colaboraba, era amiga...  de muchos seres pertenecientes a ese llamado género masculino, y la mayoría de ellos, eran hombres estupendos. Lo que pasa en Meetic, es otra cosa. Hablaba de esos pocos. Algunos de "esos pocos" con los que se había ido encontrando ahí.

Era cierto que sus experiencias en la Red no habían sido muy exitosas -de las exitosas no necesitaba hablar- Se centraba en aquellas experiencias que mostraban desencuentros y engaños. Quería hacer un blog para la reflexión. Por eso lo comenzó. No le interesaba relatar en él nuevas experiencias  -había dejado de buscar- Escribir le ayudaba a pensar.

Quien leyera los relatos podría pensar que Woman no había tenido buena suerte en los asuntos de amor y guardaba resentimientos y rencores hacia los hombres. Sin embargo, las historias que contaba no eran solo suyas. Relataba también vivencias "disfrazadas" de lo que sus amigas y amigos le habían contado. Exageradas algunas, disminuídas otras. Ellos no habían obtenido mejores resultados. ¿Por qué había tantas coincidencias entre sus experiencias y las de otras mujeres a las que conocía? 

La gran coincidencia en ellas, es que todas se acercan a los 50, o los superan. Pero también coinciden en que, por regla general son atractivas, inteligentes, independientes, divertidas... 

La gran coincidencia en ellos -esos pocos de los que hablamos-  es que, alimentan deseos y esperanzas,  provocan emociones, prometen, seducen, calientan y luego... desaparecen, se pierden, o de pronto les entra una nostalgia suprema y se sienten culpables de acercar su cuerpo a una mujer, cuando todavía les invade el recuerdo de su ex...  en definitiva, que nos dejan... ¡a verlas venir! ¿Os suena?

Me temo que  las reglas del juego no han cambiado. Siguen siendo las mismas. Los que parecen haber cambiado son los papeles de los que juegan. ¿Se habrán invertido?

Pandora en su cama  escribe sobre la "venganza de los calientabragas" y mi amiga Carla habla de "la deslealtad de los cincuentones" que "nos abandonan por las jovencitas, sin tener en cuenta que antes hemos estado a su lado" 

Woman sin embargo, piensa que no se trata de una deslealtad por su parte, sino de una especie de "desajuste horario" al que siempre hemos estado abocados hombres y mujeres.  "Cuando ellos estaban potentes, deseosos y ardientes... nosotras andábamos miedosas y recelosas, temiendo al desamor y los embarazos; ahora que las mujeres aceptamos y tenemos clara nuestra sexualidad, ellos, se encuentran miedosos y recelosos, temiendo los compromisos y los gatillazos" 

¿O tendrá todo esto que ver, simplemente, con los avatares a los que nos someten las leyes del mercado?

Para los hombres  "hay un antes y un después de Meetic". Para las mujeres también. "Meetic me confirma  -decía Carla anoche- que las cincuentonas no estamos de moda".

2 comentarios:

  1. Debo confesar que de Meetic no se mucho, pero, ni todos los hombres son iguales, ni las cincuentonas están pasadas de moda, de eso si estoy seguro.

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  2. Las cincuentonas no estarán de moda, pero el mundo está lleno de cincuentañeras a las que no les importa!

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