26.11.10

Por jugar con muñecas





Como si se tratara de un "tentetieso", Sofía se balanceó divertida acompasando el movimiento de sus caderas con la música que sonaba bajo la voz del monitor. Las sensaciones de su cuerpo la llevaron a la infancia.


cuestión de equilibrio en
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Recordó cuando de niña jugaba a ser equilibrista, caminando cuidadosamente sobre una cuerda imaginaria; o los arriesgados recorridos  por el filo de los pequeños muros que protegían los jardines, y las alertas de su madre, asustada a su lado... 


Rememoró también, las pericias que realizaba para no caer de aquel artilugio, el muelle-saltador, que le permitía recorrer el barrio a brincos, cual alocado canguro; y sus primeros y temblorosos paseos en bicicleta, o sobre aquellos grandes tacones que fabricaba con botes de conserva. Todo un repertorio de juegos infantiles en los que controlar el equilibrio constituía una verdadera satisfacción.

 
Saboreó de nuevo esa satisfacción y mientras recreaba el placer del equilibrio,  atravesó esa frágil línea en la que el control se pierde y advirtió que sólo es preciso un instante para pasar del placer, al dolor intenso. 

En un segundo, visualizó el terrible resultado: si no hacía nada por evitarlo iba a romperse la espalda. Trató de minimizarlo y con un giro repentino, forzó un resultado menos malo.

Entonces escuchó el sonido del dolor, ese crujido amargo y seco. Y una vez allí, entregada a la realidad, todos los temores se agolparon,  haciéndole olvidar el dolor por un momento. Ahora importaba lo que podía perder: seguir creando realidades con sus manos parecía esfumarse.

Y allí sobre el frio suelo, a pesar de las cálidas ayudas que le brindaban, se sintió indefensa, frágil y desmoronada, como una niña a la que se le ha roto la muñeca. 



1 comentario:

  1. Me encanta... "tan sólo hacen falta unos segundos para pasar del placer la dolor".. unos segundos para pasar de la seguridad a la indefensión, de la alegría a la pena, de la libertad a la esclavitud ..estamos en la cuerda floja.. soñamos que controlamos esa cuerda, nuestros pasos, y no, no podemos controlar nada... y es entonces, solo y cuando caemos, es cuando nos damos cuenta que debemos seguir soñando, es sano, nos hace "vivir", pero soñando sabiendo que "cuando a veces ponemos los pies en la tierra puede que nos los hayamos roto por soñar tan alto"...
    Me encanta como llevas el tema.. y la ilustración es preciosa...

    Enhorabuena, me alegraste esta mañana, en la que la niña que hay en mi interior, hace tiempo que juega a ser equilibrista en la curda floja e intenta arreglar su muñeca rota...

    Besazos y pásate por mi blog, sería un honor tener tus palabras plasmadas en él..

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