13.11.10

Orfeo y Eurídice.


George Frederick Watts - Orpheus and Euridice (detail)

Cuenta la mitología que, el día de su boda, Eurídice fue raptada y muerta luego, por la picadura de una víbora que pisó en su huída.

Orfeo, desesperado ante su pérdida, bajó al Hades a buscarla, y una vez allí, con la ayuda de sus artes musicales, consiguió embelesar al mismo dios del infierno, quien accedió a devolvérsela con una condición: no contemplar su rostro hasta haber abandonado el lugar.

La impaciencia, que es mala consejera, hizo que Orfeo, antes de atravesar la última puerta, volviera la cabeza para contemplar la belleza de su amada, que se convirtió al instante en sombra, siéndole arrebatada de nuevo. 

Dicen que la historia se repite, que guardamos, en algún espacio compartido, todas las vivencias de la humanidad. Acaso sea así, porque lo cierto es que el recuerdo de este mito acudió ayer a mi memoria cuando mi amigo Javier, me contó lo sucedido con Erika.

Hace unos meses, al ver su perfil, se sintió tremendamente atraido por ella. Le escribió un correo, y luego muchos. La personalidad de Erika le enamoraba. Al poco, otros hombres arrebataron su atención; sus caminos se bifurcaron, el interés murió. Y la perdió.

Ahora, hace apenas unos días, Javier -que sin saberlo seguía el rastro del amor perdido- adivinó el perfil de Erika en un escrito, se sintió de nuevo enormemente atraido. Le escribió, trató de seducirla, y quiso verla. Quiso ver su rostro; Le pidió una foto; se impacientó y miró antes de tiempo. Al verla, la belleza imaginada de Erika se desvaneció.

La decepción, al contemplar un rostro no tan joven, le produjo primero dolor, luego vacío, y por último la necesidad de alejarse, de huir. Dándole al enter, borró su dirección y la perdió de nuevo.

Si como escribió Borges "un hombre es todos los hombres", Javier, fue entonces Orfeo, perdiendo por segunda vez a su amada.

¡Quién sabe si a Orfeo no le sucedió lo mismo, y al ver el rostro de Eurídice, marcado tras su paso por la muerte, le dió un empujoncito y la devolvió de nuevo al infierno!.  O ¿es una actitud nueva y propia de nuestros días este rechazar incesante de la vejez, la enfermedad, el deterioro y la muerte? 

¡Quien sabe!

3 comentarios:

  1. Dicen los Redondos en Jijiji:
    ¡No mires por favor! y no prendas la luz...
    La imagen te desfiguró.

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  2. A veces puede pasar, claro que ha menudo es porque mostramos un rostro que no es el verdadero, al momento de quitarse la careta todo muere.

    Besos

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  3. Todo tiene su momento en la vida, y todo se acaba con la muerte.menos la belleza, la belleza siempre esta ahi. aunque a veces no sepamos verla.

    un bello abrazo woman.

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