30.1.11

Una llama al viento

"Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar..." 
                                                                        Jorge Manrique

"Me he sentido como una vela expuesta al viento"  me dijo una noche.

Y me pareció poética, hermosa y universal esa imagen. Acaso también cruda y dolorosa,  con ese dolor que producen la verdad y la belleza.

Pensé que así era, que somos como velas, moviéndonos  a impulsos enérgicos -ahora leves, ahora intensos, lineales o intermitentes, fugaces o duraderos - sometidos a los vaivenes del viento de la realidad, que algunas veces nos acaricia como suave brisa y otras nos bambolea con estrépito.

Procuramos protegernos de los azotes más fuertes, como quien pone una mano para mantener la llama al abrigo del viento, mano nuestra o mano ajena - padre, hermano, hijo, amigo, amante, compañero-   pero a veces cambia de dirección el implacable viento, una ráfaga se cuela entre los dedos, o , simplemente... por agotamiento, se apaga lentamente. En silencio.

26.1.11

Vale la pena


Me contestaste al correo diciendo:

"Valer, no sé si algo vale, la pena si que está y bien grande..." 


Entonces me puse a pensar sobre valores y penas...   y luego, te dije:

Vale la pena preguntar, porque aveces aparecen respuestas.
Vale la pena apostar por la amistad, porque aveces se encuentran amigos. Vale la pena abrir los ojos cada mañana, porque en medio de un día oscuro y lluvioso se puede ver el arco iris...

Vale la pena nadar en este mar sin orillas, porque como decía el poeta: "el caso es andar" y no importa la tierra prometida a la que llegar, sino aquello que encuentres en el camino... 

Vale la pena que alguien te hable de su dolor y su soledad, porque entonces te das cuenta que no estás solo.

Vale la pena tener pena, porque el sufrimiento es fuente de creación... y nos brinda la oportunidad de resurgir de nuestras cenizas y retomar vuelo.

Vale la pena escuchar música y enviar canciones por correo, porque cuando no lo haces, alguien puede echarlo de menos.

Vale la pena aguantar el cansancio y dejarse flotar un momento. Retomar fuerzas y darse cuenta de que todavía no ha llegado el momento de hundirse. Y seguir nadando

Vale la pena tratar de ser feliz (aunque sea a retazos) y no dejarse morir en el intento.

Vale la pena compartir, soñar, bailar, cantar,  reír, jugar, amar e incluso llorar... por nuestra pena.

¡Tantas cosas valen la pena! que ... tragamos agua (a veces saliva) y soportamos falsedad, deslealtades, fracasos y otras frutas amargas de la vida a la espera de esos vientos favorables que nos brinden una travesía agradable.
 

Pero no he sabido después, si para ti, valió la pena.

23.1.11

Noche estrellada

 


¡Quién sabe si Van Gogh no estuvo también allí!

También yo caminé de tu mano bajo aquel cielo estrellado alguna noche de agosto perdida ya en el tiempo.
También yo  paseé de tu mano por aquellos campos de plata, antesala de doradas mañanas.  

Estábamos Soria, la luna y tú. Y aquel ladrar a lo lejos que me hacía aferrarme a tu mano en aquel paraíso mágico.  

También yo fui feliz.

Y acaso yo también, mientras tenga aliento, recordaré esos paseos estrellados, en la oscuridad del tiempo.

21.1.11

Quisiera



Algunas veces...

Quisiera ser esa ola
que rompe en la orilla
y produce una blancura infinita;
la espuma del baño
que el mar se da
cada mañana.
Cifra de lo perecedero
y de lo eterno,
como la ola renovarme
en otra...
no ser sino murmullo,
movimiento, aroma...
y desaparecer

(enero de 1990-enero de 2011)

16.1.11

Manual de uso y disfrute



Del otro "lado" del Atlántico -EEUU, Canada- dicen provenir un tipo de hombres de similares características que repiten idéntico ritual de conquista.

Son atractivos, de mediana edad y se dedican a la importación / exportación (madera, coches...). La empresa es suya, por supuesto, y casi siempre hablan desde la oficina.

En el primer contacto realizan un largo test con el que sondean tipo de trabajo, marca y color de coche; fecha de nacimiento, hijos, viviendas...

http://www.publico.es/espana/356465/el-tocomocho-se-hace-fuerte-en-internet

Después vienen las preguntas sobre el amor y el ocio: cómo pasas tus vacaciones, cuáles son tus hobbies, cómo es tu cita ideal... y oh, aquellas otras que le informan sobre tus hábitos placenteros: ¿fumas? ¿cuándo tomaste la primera cerveza? ¿cuándo hiciste por primera vez el amor?

Habitualmente el ritual se realiza en inglés, aunque en esto he apreciado variaciones. Alguno, se toma la molestia de utilizar un traductor automático, que empeora sobremanera la comunicación.  ¡Todo un detalle! 


Hasta ahí todo puede parecer "normal", incluso lógico... Lo extraño viene cuando, también tú, sondeas en sus vidas... y a todas las coincidencias anteriores hay que añadir la de ser viudos y tener un hijo adolescente -increiblemente- con el mismo nombre en varios de los casos.

No buscan alguien  con quien vivir sino "una mujer sin la cual no puedan vivir". ¡Y la encuentran! porque... por supuesto, se enamoran repentina y locamente de ti, y agradecen a Dios que te haya puesto en su camino. Como dice la canción: "¡No pueden vivir sin ti...  no hay manera!".


Y una, que todavía tiene capacidad para sorprenderse,  ante tanta insensata coincidencia, se pregunta: ¿Tendrán allí un manual sobre "Cómo conquistar a una  española ingenua en Internet" o habremos de esperar un tiempo para saciar la curiosidad y ver cuál es la estafa que nos tienen reservada?

10.1.11

Poema adolescente

"la vida te da sorpresas"
cuando me siento junto a la barra.
Unas barbas, unas gafas
y Marina está a mi lado.

Tu voz llama mis palabras
Navajas sigue sonando,
más que la boca, tus ojos,
me sonrién encantandos.

Un beso me das y te vas.
Un beso que no te he negado
Vozka con naranja y vuelves
Te digo que no te he pensado

Entonces, tras un silencio,
-el corazón palpitando-
tonta yo, mi nombre invento
tu, Javier, te inventas Pablo.

7.1.11

Noche de Reyes


Ahora que la ilusión y los sueños se han visto realizados, ahora que ha finalizado el mágico día…  puedo, en esta hora en que los pequeños ya duermen, relatar un recuerdo, quizás el primero después de haber atravesado la frontera de la infancia.

Era noche de Reyes. Fuimos a ver la cabalgata. Una sensación de excepcionalidad me invadía. Quizás era la primera vez, la única, la última vez.

Debieron pasar a caballo, como lo hacen todavía, por las calles repletas de niños alborozados. Mi rey era Baltasar. Al volver a casa supimos que habían estado allí.

Imaginé la escalera que los condujera, peldaño a peldaño, hasta mi cuarto: estrecha, de madera. No alcanzaba a entender cómo habían podido estar lanzando caramelos por las calles de la ciudad y subiendo a la vez por mi ventana. Pero es posible que enviaran emisarios... de todos modos, ¡qué más daba! eran Magos.

Me apresuré a ver qué me habían dejado y en la oscuridad del cuarto vi algo oscuro, brillante, arrugado. Una ojeada me bastó para adivinarlo: ¡pasas de Málaga! No sé por qué me pareció tan buen regalo, pero recuerdo vivamente la sensación de fraude y enfado que me invadió cuando, al acercarme, con intención de abrir y saborear tan dulce presente, comprobé decepcionada, que  -como por arte de magia- las pasas se habían transformado en una triste cartera marrón, envuelta en papel de celofán arrugado.

Aquellos fueron mis últimos Reyes Magos.

4.1.11

Monologo nocturno


Releyendo el microrrelato de Isabella sobre la vanidad, he recordado a alguien a quien conocí a través de internet y con quien estuve en contacto durante algún tiempo. Lo llamaré "el poeta vanidoso". Os cuento.

La descripción de su perfil era un poema, en el mejor sentido de la palabra. Desprendía belleza por todos los lados. Me gustó tanto que decidí escribirle. Su respuesta, rápida, me decepcionó, y no precisamente por la prontitud, sino por el despliegue de vanidad que había en ella -me pareció un colegial pedante. ¡Uf! Quita, quita -pensé- "de ese color ya he tenido un vestido" y no contesté.

Meses después, apareció ante mi, con otro escrito, diferente, sereno. Parecía fruto de la reflexión y la humildad... sincero. Volví a morder el anzuelo. Intuí un hombre lleno de sabiduría y calma. Le dije que me gustaba.

Me sucede a veces en la vida que tengo una percepción primera sobre la personalidad de alguien, sus modos de relación, las piedras con las que tropieza... y sin embargo, no sé bien por qué, en ocasiones le doy un manotazo a esa visión y la aparto de mi pensamiento.

Así me pasó cuando volví a encontrarme con el poeta, y olvidando esa peculiaridad de su carácter, que con tanta claridad había visto en su primer correo,  jugué a enamorarlo y a dejarme enamorar...

Durante un tiempo, fui yo como la ninfa Eco, condenada a repetir las palabras que Narciso dirigía a ningún lugar, hasta quedar convertida en pura voz, eco de sus inquietudes, sus deseos y sus sueños. 

Él, se fue alejando, y continúo su deambular errante en busca de un amor perfecto, reflejo de su imagen en el espejo.

Aquí, en la cueva en la que habito, no me llegan noticias suyas, pero deseo que, rompiendo la mitológica maldición, haya comprendido que no hay más ceguera que la de verse sólo a sí mismo, y camine ahora en compañía.

Habrá sido así, porque no se ven narcisos en el horizonte. 

2.1.11

Retrato de año nuevo



Quebrada,
como mar sin calma. 
Gris, 
como sombra de un sueño.
Áspera, 
como voz sin palabras. 

Así eran su textura, su color, su alma.





Tras atravesar la nada
se levantó una mañana,
sacó sus pinceles  
y dibujó rasgos nuevos en el lienzo. 

Se pintó íntegra, colorida y suave,
como quien regresa, victoriosa,
de una batalla
al otro lado del espejo.


Como quien consigue, finalmente, 
ver cumplidos sus propósitos de año nuevo.

1.1.11

Stand by me

Quiero compartir este video que ha enviado mi amigo Peter desde los paises bajos.  Espero que os guste.


Yo tampoco tendré miedo cuando la noche llegue y se oscurezca la tierra, no tendré miedo aunque el cielo se derrumbe o se desmorone una montaña. No, no tendré miedo... mientras esteis conmigo. Gracias Peter. Gracias amigas, amigos. y Feliz 2011








 

Pensaron volver... ¿volverán?

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